En una ocasión, a la evangelista Anne Graham, hija del célebre predicador cristiano, Billy Graham, le preguntaron en un programa de televisión norteamericano cómo era posible que Dios permitiera los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Llena de sabiduría, respondió que estaba segura de que Dios estaba profundamente triste por este suceso, pero que durante años hemos estado diciéndole a Dios que se salga de nuestras vidas, y que Él se ha retirado tranquilamente, entonces no podemos esperar que Dios nos dé Su bendición y Su protección cuando le hemos exigido que nos deje estar solos.
A raíz de las balaceras en las escuelas norteamericanas, la evangelista expresó que todo se inició cuando Madeleine Murria se quejó de que no quería que se rezara en las escuelas de los Estados Unidos, y todos dijeron que estaba bien. Luego la Murria fue asesinada.
“Después otros dijeron que mejor no se leyera la Biblia en las escuelas, cuando precisamente en el texto sagrado dice no matarás, no robarás, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Y dijimos que estaba bien”.
“Luego el doctor Benjamín Spock dijo que no deberíamos llamarle la atención a nuestros hijos cuando se portan mal, porque podríamos lastimar su autoestima, sin embargo su hijo se suicidó”.
Anne Graham recordó que también se le dijo a maestros y directores de los colegios que no deberían disciplinar a los estudiantes por mal comportamiento, y más tarde, funcionarios públicos manifestaron que no importaba lo que hacemos en privado, mientras cumplamos con nuestro trabajo.
La evangelista señaló que: “Ahora nos preguntamos: ¿por qué nuestros niños no tienen conciencia, por qué no saben distinguir entre el bien y el mal, y por qué no les preocupa matar a desconocidos, a sus compañeros de escuela, o a ellos mismos?
Probablemente, si lo pensamos bien y despacio, encontraremos la respuesta.
Creo que tiene mucho que ver con “lo que sembramos es lo que recogemos”.
Nos reencontramos la semana próxima.

 

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