La ideología de género ofrece liberación, pero la realidad evidencia que en todos los casos lo que se dan son nuevas prohibiciones. Lo que se encuentra es un Estado avasallando los derechos individuales de sus ciudadanos, aumentando cada vez más los impuestos, diciéndole a sus ciudadanos qué pensar qué no pensar, cómo hablar y cómo no hablar. Nadie que defienda verdaderamente la libertad individual puede estar en favor de una ideología que, no solamente amplifica las dimensiones del Estado, sino que se mete con lo más íntimo del ser humano: con su conciencia. Por eso es imprescindible ahora más que nunca salir finalmente de la ignorancia contrastar las informaciones para poder tener una opinión verdaderamente propia y libre.

Algunos ejemplos de las inconsistencias sucedidas en los países donde se ha legalizado la ideología de género son los siguientes:

  • En Argentina un señor se cambió el sexo, y de esa manera logró gozar de los beneficios que corresponden sólo a mujeres, de jubilarse a los 60 años, en lugar de a los 65 años, como está establecido por ley para los hombres. Esto es pagado con los impuestos de todos los ciudadanos.
  • En Argentina, el Estado promueve con fondos de impuestos un programa de televisión llamado “Todes”, que busca promover el lenguaje “inclusivo” y educar a la ciudadanía a cómo hablar correctamente (acorde a la ideología de género).
  • En los Estados Unidos, la repostera Barronelle Stutzman, fue sometida a la justicia por negarse a brindar un servicio que iba en contra de su libertad religiosa y de conciencia. Esto sucedió como resultado de una ley supuestamente “anti-discriminación”. https://t.co/dQopL9JhSE

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