Los médicos admiten que los bloqueadores de pubertad no son “reversibles”

En este articulo:
Una prueba más de que la "terapia de afirmación de género" no sigue la ciencia sino la ideología. 

Autores: John Stonestreet, Jared Hayden. Breakpoint.

 

Una declaración común de los que abogan a favor de la llamada “terapia de afirmación de género” es que los efectos de los tratamientos, especialmente los bloqueadores de la pubertad, son reversibles. Estos medicamentos son simplemente una manera, afirman sus defensores, de que los adolescentes con confusión de género hagan una “pausa” en la pubertad y ganen más tiempo para descubrir quiénes son. En cualquier momento los adolescentes pueden dejar de tomar los medicamentos y reanudar la pubertad sin consecuencias.   

Un grupo que ha hecho esta afirmación durante mucho tiempo, es la Asociación Mundial de Profesionales para la Salud Transgénero (WPATH, por sus siglas en inglés), la principal organización médica transgénero. En sus Estándares de Atención, que se han convertido en el protocolo definitivo para la “terapia de afirmación del género”, WPATH afirma que los medicamentos que bloquean la pubertad, que se supone reducen “la angustia derivada de los cambios físicos que ocurren cuando… comienza la pubertad”, son “totalmente reversibles.” 

Sin embargo, la verdad sale a la luz en un vídeo que se filtró recientemente del seminario de certificación de WPATH, de fecha de septiembre de 2022. Según el Dr. Daniel Metzger, endocrinólogo pediátrico certificado por WPATH, los medicamentos que bloquean la pubertad no son tan reversibles ni tan no-invasivos como afirman sus defensores. De hecho, interrumpen el desarrollo físico de los adolescentes de maneras que no se pueden revertir.   

Por ejemplo, los fármacos que bloquean la pubertad disminuyen la densidad ósea. Como señaló Metzger: “Normalmente, la pubertad es el momento de poner el calcio en la alcancía. …Los bloqueadores de la pubertad retardan la acumulación de calcio… hasta el nivel prepuberal”. Aquellos que toman bloqueadores de la pubertad y luego continúan con el desarrollo puberal normal o pasan a la “transición”, no pueden recuperar ese tiempo perdido ni “ponerse al día” en el desarrollo de la densidad ósea.   

Este efecto secundario dañino se conoce desde hace algún tiempo. Según un artículo de Kaiser Health News de 2017, Lupron, un fármaco que bloquea la pubertad, provocó una gran cantidad de problemas relacionados con los huesos entre las mujeres jóvenes. Muchas mujeres que habían tomado el medicamento durante la adolescencia fueron diagnosticadas cuando tenían 20 años con osteopenia (adelgazamiento de los huesos) y osteoporosis, tuvieron reemplazos de articulaciones de cadera y mandíbula y/o experimentaron dolor crónico.   

Metzger también señaló que el efecto de los fármacos que bloquean la pubertad en el desarrollo del cerebro sigue siendo en gran medida desconocido. Sigue habiendo un vacío en la investigación sobre el “impacto y la dirección exacta de la influencia puberal” en el cerebro. Como dice Metzger, los adolescentes que sufren supresión de la pubertad “parecen hacer razonablemente lo mismo que sus amigos, pero no nos fijamos en su coeficiente intelectual, en su capacidad de aprendizaje ni en muchas otras cosas”.   

Incluso desde la perspectiva de la llamada “terapia de afirmación de género”, los bloqueadores de la pubertad pueden complicar las intervenciones quirúrgicas de “transición” más adelante en la vida. Metzger menciona que quienes toman bloqueadores de la pubertad, a menudo no desarrollan suficiente tejido para construir genitales artificiales. Esto significa que los médicos necesitarán extraer tejido de otras áreas del cuerpo, lo que a menudo multiplica las complicaciones médicas. 

Quizá lo más impactante de todo fue la admisión de Metzger de que “los menores no tienen ni idea de su fertilidad”. Quienes insisten en “transicionar” a los menores afirman que ellos son capaces de consentir los procedimientos, pero la capacidad de consentir depende de su capacidad para comprender las consecuencias y los riesgos de sus decisiones. Esta comprensión tiene todo que ver con la fertilidad futura. Los menores no tienen la madurez ni la previsión necesarias para tomar este tipo de decisiones. 

Es notable que el Dr. Metzger admita todo esto, incluso si no revela nada nuevo. Nuestros cuerpos no son avatares que puedan personalizarse y remodelarse sin consecuencias. La ciencia médica citada por un experto de WPATH sobre los daños irreversibles de las intervenciones de “transición” químicas y quirúrgicas lo confirma.   

Aunque WPATH admite estas verdades sobre nuestros cuerpos, no existe ningún plan para basar los tratamientos en ellas. Como lo expresó un miembro de la junta directiva de WPATH, la medicina no se trata simplemente de atención basada en evidencia, sino de “ética, derechos humanos [y] justicia para las personas trans”. Esto, por supuesto, no es más que una nueva jerga orwelliana para promover estas ideologías nuevas y peligrosas.   

Dicho de otra manera, el modelo de WPATH de la llamada “terapia de afirmación de género” no “sigue la ciencia”. A pesar de la creciente evidencia sobre los efectos irreversibles de los bloqueadores de la pubertad, las lagunas en la investigación médica y los peligros para los niños, continuará la mentira de que los bloqueadores de la pubertad son “totalmente reversibles”. Una organización cuyas normas de Atención Médica dicen una cosa cuando la investigación demuestra otra no debe ser de confianza; ni para los médicos, ni para los padres, ni para los jóvenes a los que pretenden “tratar”. 

Afortunadamente, hay señales de que la marea está cambiando. La membresía de WPATH se redujo en un 60% en el último año. Oremos para que la gente elija la verdad por encima de la ideología. Para obtener más información sobre los daños de la ideología de género y la mentira de que estos tratamientos son “reversibles”, consulte nuestro último Foro Breakpoint, “Los hechos reales sobre la ideología de género”, con los psiquiatras de niños y adolescentes Dra. Miriam Grossman y Dr. Stephen Grcevich.   

 

Autores: John Stonestreet, Jared Hayden. Breakpoint, Colson Center.

Enlace al artículo original: https://www.breakpoint.org/doctors-admit-puberty-blockers-arent-reversible/ 

Traducción cortesía de: Johanna Luna 

Foto: Pexels, Lisett Kruusimäe

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