Así como constituye un maravilloso privilegio ser pastor, evangelista o ministro de alabanza, si Dios nos llama a serlo, es también igualmente maravilloso ser abogado, médico, político, gerente, trabajador social, escritor de guiones para televisión, periodista, o ama de casa, si eso es lo que Dios nos llama a ser. En cualquiera que sea la vocación que Dios haya puesto en cada persona, lo importante es responder a ese llamado, y hacerlo fielmente para el Señor (Colosenses 2:23-24; Romanos 13:3-4)

La manera en que Dios puede llevar a cabo la misión no se limita a las maneras tradicionalmente usadas por la iglesia, como por ejemplo la distribución de tratados en las calles, o a visitas evangelísticas a comunidades o barrios, sino que debemos ser sensibles a las necesidades de nuestro entorno para así descubrir, con la guía del Espíritu Santo, otras maneras de construir puentes hacia los que nos rodean.

Nuestra ocupación o trabajo puede convertirse en un puente o en un medio para llevar la salvación a las vidas de los que nos rodean y traer bendición a nuestra nación. Bíblicamente abundan los ejemplos de esto: José logró mantenerse fiel al Señor en tiempos de dificultad y en tiempos de abundancia, y siendo gobernador de Egipto, Dios usó su sabiduría para salvar naciones de la hambruna (Génesis 41:39-41). Así mismo, Daniel, siendo Primer Ministro de Babilonia, siempre mantuvo su integridad, y logró así traer bendición a esa nación y que el nombre del Señor fuera exaltado (Daniel 1:20; 6:26-28). Aún una joven esclava, siendo sierva de la mujer de Naamán, general del ejército del rey de Siria, con su testimonio logró influir sobre él para que buscara sanidad en el Dios verdadero, la cual en efecto encontró.

Dios creó al hombre a Su imagen, trabajador, no sólo con el propósito de subsistir y alimentarse, sino también con otros propósitos:

  •  Honrar a Dios (Colosenses 3:23).
  • Dar buen uso a los talentos dados por Dios (I Reyes 7:13-14)
  • Proveer honradamente para la familia y que no nos falte nada (I Tesalonicenses 4:11-12)
  • No ser una carga a otros (II Tesalonicenses 3: 10-12
  • Mostrar la luz de Cristo en medio de un mundo oscuro (I Pedro 2:12)
  • Compartir y ayudar a los que están en necesidad (Efesios 4:28)
  •  Disfrutar del fruto del trabajo (I Timoteo 6:17-18)

Stott, John. Los problemas que los Cristianos Enfrentamos Hoy (2008).

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