En el año 2000 se aprobó la ley 44-00 que establece que la biblia debía enseñarse en todas las escuelas de la República Dominicana. Como sucede en muchos casos, la implementación de la ley no se dio de manera inmediata debido a no contar con el correspondiente reglamento. Ante esto, en el 2018 un grupo de cristianos se movilizaron para que esta ley empezara a aplicarse y desarrollaron un reglamento como propuesta para su implementación.

En ese contexto, se levantaron personas que se opusieron abiertamente a la implementación de la ley, alegando que la República Dominicana es un “Estado laico”, y que supuestamente al hacerlo se estarían coartando las libertades de aquellos que no se identifican con el Dios de la biblia. Esta argumentación no es válida, si consideramos que la definición de un Estado “laico” implica la independencia de dicho Estado respecto de cualquier organización o confesión religiosa; alegar que la República Dominicana es un Estado laico implicaría que la nación es neutral respecto al cristianismo, lo cual definitivamente no es cierto porque la nación fue establecida sobre fundamentos judeocristianos. Rechazar que somos un Estado confesional es, por tanto, rechazar a los padres de la patria.

La realidad es que ni la ley 44-00 ni su reglamento impone una religión a nadie, ni tampoco existen personas que serían afectadas por ella, ya que la ley prevé la posibilidad de que los padres soliciten que sus hijos no participen en las actividades religiosas. Es decir, no existe ningún tipo de intolerancia ni imposición, sino que estas son acusaciones utilizadas por quienes se oponen, con fines de manipular la verdad y así ganar adeptos a su posición.

A diferencia de otras religiones, el cristianismo nunca se impone, sino que comparte el mensaje de Dios con todos, siempre dándole la libertad a cada persona de decidir cómo responder a dicho mensaje.  La lectura de la biblia en las escuelas es propuesta en el mismo carácter con el que se enseñaba la materia de Moral y Cívica; con el fin de comunicar la perspectiva de Dios para beneficio moral de los estudiantes, pero sin fomentar ninguna estructura impositiva.

El deterioro moral que ha sufrido la República Dominicana en los últimos años es más que evidente. En términos prácticos, el país necesita urgentemente a la biblia, porque sin ella esa trayectoria decadente continuará fortaleciéndose. No se busca que la biblia sea impuesta sino presentada, de modo que los estudiantes desarrollen una base clara en sus mentes para poder interpretar tanto el cristianismo como el anticristianismo, representado por la “perspectiva de género” de los organismos internacionales. La lectura de la biblia funciona como una especie de contrapeso para poner un balance y equilibrio.

Si se eliminase la lectura de la biblia, la nación cosecharía terribles consecuencias. Romanos 1: 18-32 explica claramente cómo se desarrolla el proceso de deterioro moral en aquellas personas y naciones que deciden eliminar a Dios y a su Palabra. “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Gálatas 6: 7.

Fuente: Programa “La Tertulia”. “República Dominicana: Una Nación Cristiana.  Podcast Radio Eternidad. https://radioeternidad.com/podcast/republica-dominicana-una-nacion-cristiana-22-10-18/

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