La industria abortista genera miles de millones anualmente, incluyendo lo generado a través de la comercialización del tejido fetal. Existen fuertes intereses económicos e ideológicos que están impulsando una agenda a nivel global, que entre otras cosas busca la aprobación del aborto en los diferentes países de Latinoamérica, incluyendo la República Dominicana. Para convencer a la población de que el aborto debe ser legalizado, utiliza las siguientes estrategias:

  • Manipulación del lenguaje. Estos grupos han cambiado los términos reales por palabras con una connotación más positiva. Por ejemplo: al aborto le llaman interrupción del embarazo; al deseo de la mujer de eliminar al hijo que lleva en su vientre le llaman derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo; al bebé le llaman producto o tejido; a ser pro-aborto le llaman ser “pro-elección”, etc.
  •  Omitir el tema del bebé. Jamás enfocan la atención en el hecho de que se está asesinando a un bebé no nacido, sino en los problemas que el nacimiento de ese babé causarían a la mujer.
  • Manipulación de las emociones. Seleccionan los casos más extremos y los exponen por los medios de comunicación, apelando a las emociones de la gente, siempre omitiendo el tema de la vida del bebé.
  • Cabildeo Político e inversión de fondos. Gestionan fondos internacionales para desarrollar acciones de incidencia política, manifestaciones públicas, talleres y actividades para promover su ideología, asegurando la cobertura a través de medios de comunicación, con el propósito cambiar la opinión pública a su favor, y dar la apariencia de que cuentan con apoyo popular de las mayorías, aunque esto no es así. Además, controlan la academia, adoctrinando así a las nuevas generaciones.

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